Educar bien???…

Estándar

Ay… este es otro de los dilemas que nos encontramos los papis, y con los gemelos, mellizos, etc más todavía porque tienes que ser unánime y justo… nosotros estamos aprendiendo a marchas forzadas, sobre todo porque Sur es completamente distinto a Norte, de hecho yo diría que Sur es lo antagónico a Norte y eso dificulta un poco la educación, puesto que cada niño tiene una necesidad.

He estado haciendo un poco de investigación en España, porque mirando citas y artículos británicos he encontrado algunas peculiaridades y contradicciones que en España nunca pondríamos en práctica. Así que me he centrado en artículos españoles. Me he alegrado mucho de ver que algunas de las sugerencias que dan yo ya las estoy aplicando (uff!), otras como comparar a los dos hermanos creo que es inevitable también por parte de los amigos, familia e incluso gente de paso de la calle, (aun no siguen parando y mucho)… en fín.. Aquí os paso algunos artículos destacados de la web www.serpadres.es

Muchos padres nos preguntamos si los castigos son efectivos o si alabar continuamente los logros de los niños no les convierte en personas pagadas de sí mismas. Nuestro asesor, el psicólogo Luciano Montero, contesta a estas dudas.

El elogio que sirve para educar es, ante todo, sincero

El         elogio es la mejor herramienta educativa. Hablamos de elogios oportunos, adecuados, a tiempo, bien dosificados y administrados… Pero, además, sinceros, es decir, “sentidos” por quien los dice.

 Los comportamientos que reciben atención, que encuentran un eco, tienden a aumentar, mientras que los que se encuentran con el vacío y el silencio como respuesta tienden a desaparecer.

 Cuando elogiamos a nuestros hijos no solo les ayudamos a sentirse mejor y a desarrollar su         autoestima, sino que estamos desarrollando sus cualidades y sus aspectos positivos.

 Pero, ¿no ocurrirá que los elogios conviertan a los niños en pequeños monstruos vanidosos? La respuesta es que no, siempre que se apliquen con oportunidad y medida, dentro de un estilo educativo equilibrado, en el que también estén presentes las         normas, los         límites, la consideración y el         respeto a los demás. Una autoestima sólida, no “inflada”, basada en la aceptación de sí mismo es más bien una vacuna contra la soberbia.

 Pero cuidado. Lo que da valor al elogio es el amor y la buena intención. No se trata de manipular al niño haciéndole la pelota. Si con el elogio tratamos de insuflarle unas aspiraciones que le rebasan o unas exigencias desproporcionadas, estaremos precisamente atentando contra una sana autoestima. O si es una fría estrategia manipuladora, entonces el elogio es una especie de veneno despersonalizador.

Para que un elogio sea eficaz debe:

Ser sincero y espontáneo (no artificioso ni utilizado para manipular y chantajear).

  • Su intensidad y forma han de ser acordes con el logro o el buen comportamiento que elogiamos (es decir, no superficial ni exagerado).
  • Describir el comportamiento que se elogia, porque eso multiplica su eficacia: “Qué agradable has sido toda la tarde con tu hermano, jugando con él”, en lugar de simplemente “qué bien te has portado”.
  • Dosificar: ni demasiados ni demasiado pocos.

Regañar para educar

 Las regañinas deben tener una intención educativa, no ser un mero desahogo irracional de los padres.

 Es mejor regañar a tiempo. Nada de aguantar diez travesuras y a la undécima hacer pagar todas juntas con un enfado desproporcionado.

No descalificar globalmente. Podemos decir: “No quites los cromos a tu hermano” o “tienes que fijarte en el bordillo”; pero no: “Eres malo”, “eres un patoso”, “un vago” o “tonto”. Esas etiquetas no le dan pistas al niño sobre lo que debe cambiar y, lo que es más peligroso, se incorporan al concepto que se está formando de sí mismo, con lo que acabará portándose de acuerdo con ellas.

Es mejor no gritar. Los padres que no se alteran son los que mejor hacen valer su autoridad.

Prohibido comparar. Nada de “aprende de tu hermano “. Un niño mostrará mejor disposición si le estimulamos a superarse. Las         comparaciones crean resentimientos, disminuyen la autoestima y rara vez conducen a una mejora real.

No amenazar en vano. Al decir “si no haces lo que te digo no sales en tres meses”, la amenaza es tan poco realista, que no es creíble. Si alguna vez se usa una amenaza de un         castigo debe ser realista y, además, debe cumplirse: “Si vuelves a jugar con el balón dentro de casa te lo quito para toda la tarde”.

No desautorizarse entre padre y madre. Alguna vez mamá puede levantar un castigo que impuso papá y este hacer “la vista gorda”. Esto no es ninguna catástrofe. Pero si la autoridad no está definida ni las normas claras, el niño puede incluso aprender a maniobrar para enfrentar a sus padres, se rebelará con frecuencia y no desarrollará como hábitos el respeto y la obediencia. 

No entrar en discusiones interminables. Cuando se corrige hay que dar una explicación, pero eso no significa entrar en una porfía sin fin. Tras el razonamiento, es mejor mostrarse firme.

 Por: Luciano Montero. Doctor en psicología. Autor del libro “La aventura de crecer”

Su autoestima necesita los elogios de mamá y papá

 
Los niños de tres años tienen muchos motivos para sentirse orgullosos porque sus progresos son rápidos e incesantes. Quieren demostrar todo lo que saben hacer bien. Dejar que hagan las cosas solos, que superen los retos sin la ayuda de sus padres, acrecienta su autoestima.
 
 
 A los tres años los         niños poseen ya mucho más control que el año anterior sobre su cuerpo y sus movimientos son más eficaces. Pueden subir y bajar escaleras con velocidad, caminar hacia atrás, correr, girar y hasta montar en triciclo. Y a medida que van pasando los meses, su agilidad y sus posibilidades no hacen sino aumentar y aumentar.

Un gran desarrollo personal

  • Saben que hacen gracia y les gusta hacerse los graciosos. Y como están en plena etapa imaginativa y la distinción entre realidad y fantasía no les preocupa demasiado, hasta se llegan a inventar hazañas y batallitas para ver si nos dejan con la boca abierta.
  • Están sentando las bases de su idea sobre sí mismos, y también de su autovaloración (        autoestima). Ahora empiezan a tener una elemental noción de causa-efecto, con lo que comienzan a atribuirse personalmente los resultados de sus intentos.
  • Sienten una poderosa motivación por investigar eficazmente lo que les rodea: la curiosidad, el         juego, la exploración y sentirse cada vez más competentes. Estos impulsos son innatos y constituyen un valioso equipo que nos dota, a medida que crecemos, para el progreso personal y social, para proponernos metas, objetivos, logros y esforzarnos en su consecución.

¿Cómo deben actuar los padres?

  • No hay que ridiculizar al niño ni burlarnos de sus alardes e inocentes fanfarronadas. Si actuamos así, estaremos sembrando las semillas de la vergüenza, del temor al ridículo, y ese es uno de los sentimientos más nefastos y paralizantes, que puede convertirse en un rasgo permanente del carácter y arrastrarse de por vida.
  • Los niños necesitan recibir alabanzas abundantes e incondicionales, independientemente de que los resultados de sus esfuerzos sean exitosos o no. Si les falta ese apoyo, la sombra de la duda y los sentimientos de inferioridad e insuficiencia pueden echar ahora inoportunas raíces difíciles de eliminar.
  • Tienen un optimismo inquebrantable, una confianza en sus posibilidades inasequible al desaliento, y es bueno que sea así. Influye en ello el egocentrismo propio de esta edad, que no distingue entre la realidad y el deseo. Es necesario el aliento incondicional de los adultos que a los pequeños les hace sentirse un poco supermanes y supermujeres.
  • Hay que mostrarse asombrados e impresionados por sus hazañas. Si les decimos lo orgullosos que estamos de ellos, encontrarán un gran placer en seguir superándose a sí mismos.
  • No hay que corregir su         fantasía y su lógica infantil con nuestra aplastante lógica de adultos. Si un niño nos dice: «Y entonces yo le pude al león», no se va a hundir el mundo porque le respondamos con un condescendiente: «Jopé, hay que ver qué tío».
  • Tampoco hay que impulsar a los niños a vivir permanente en la fantasía. Cuando admitimos que nuestro hijo ha vencido al león, será bueno que incluyamos un tono de cierta complicidad, que le indique que en el fondo sabemos que, tanto para él como para nosotros, se trata de una especie de juego. Sin que esto quiera decir que debamos ser burlones ni sarcásticos.
  • Debemos pasar tiempo con los niños, conversando y respondiendo a las preguntas que les vayan surgiendo, con lo que les estaremos sirviendo de puente hacia el mundo real. Pero sin prisa, porque la fantasía alcanza en estos años su punto culminante y está bien que sea así.

¿Cómo desarrollar una sana autoestima?

  • Es más importante elogiar su esfuerzo que su habilidad, aunque los resultados de sus esfuerzos no sean del todo brillantes. El que intenten hacer cosas por ellos mismos debe ser ya suficiente para mostrarles nuestra admiración. Evitemos, además, ridiculizarles ante el fracaso.
  • Organicemos las cosas de modo que el niño no coseche un exceso de fracasos. Cometer fallos de forma repetida es desmotivante, también para los niños. Hagamos que los éxitos sean algo más numerosos que los fracasos.
  • Aprobar y elogiar incondicionalmente a nuestros hijos no quiere decir consentírselo todo. Un niño que no encuentra límites ni normas se convertirá en un tirano y un inadaptado. Estimular no tiene nada que ver con malcriar. Es necesario ejercer la autoridad.

Autor: Luciano Montero, psicólogo.

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Acerca de dedosendos

Hola a todos, soy una reciente mamá de dos preciosos mellizos nacidos el 23 de nov 2010. La intención de este blog es plasmar mis ideas, impresiones, consejos, etc sobre mi experiencia, así como ayudar a mamás o papás que están en la misma situación que yo y que quizá les pueda inspirar mi vivencia. Dispongo de poco tiempo puesto que vivo en una ciudad lejos de mi familia y mi marido trabaja laargas horas al día, por lo que estoy casi sola todo el tiempo con mis nenes, pero haré lo que pueda para compaginar este blog, mi familia, la casa, algún que otro trabajo y mis labores creativas.

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